Notas
“Mujeres Merlinas, Hacedoras y Guardianas de Nuestra Historia”
Homenaje a Margarita Oviedo
14/03/2026 - 16:27 hs.
En el marco del “2° Encuentro Mujeres Merlinas y de la Región: Hacedoras y Guardianas de Nuestra Historia” que se realizó el 6 de marzo, organizado por el área de Cultura municipal junto al Centro de Historia de la Villa de Merlo y el Archivo Histórico, se rindió homenaje a las mujeres que, con su compromiso, su trabajo y su presencia, dejaron una huella profunda en la vida cultural y social de nuestra región.
Una de las mujeres homenajeadas es Margarita Oviedo, nacida en 1942 en las Sierras de los Comechingones. En el encuentro su nieta Sofía habló de su historia.
Una infancia de arduo trabajo
Desde niña Margarita cuidó de sus hermanos y del ganado, colaboró con las tareas del campo y de la casa. Dice Sofía: “en la sierra no sobraba mucho, pero tampoco faltaba nada. Los veranos eran para esquilar, faenar y abastecerse para el invierno crudo. El aprendizaje era continuo, era pequeña para disponer de dinero, pero junto a sus hermanos José y Armando, salían con sus ondas a cazar zorrinos. Sus pieles eran comercializadas por su padre, junto con los kilos de lana de ovejas, en el Almacén de Ramos Generales, propiedad de Don Alberto Olivera, y así se obtenía el pago de las labores.”
Gran amazona, a los 12 años sabia disparar un rifle Winchester para defender al ganado del puma
. El Puesto de los Oviedo, conocido como “El Alto Alegre” era punto de encuentro para los vecinos serranos, oficiaba de despensa, o día de paseo para los vecinos de Merlo y turistas. Todos eran muy bien recibidos y atendidos. Allí Margarita no solo aprendió a enlazar, y a ser una gran amazona en la Pampa del Comechingones, a los 12 años sabia disparar un rifle Winchester para defender al ganado del puma. Aprendió, además, el valor de ser solidario y el compartir lo que se tiene.
Viuda a los 23 años sale adelante con 3 niños
A los 17 años, Margarita se casa con Ireneo Gallardo y se convierte en madre de Susana, Eduardo y Raúl. A los 23 años es testigo del asesinato de su esposo. Quedando con sus 3 pequeños, y un sinfín de preguntas que jamás tuvieron respuestas. Fueron tiempos muy difíciles, pero había que salir adelante a pesar de tantas injusticias. Deja su Puesto Alto Alegre y comienza a vivir en Merlo, en el bajo, como se decía en aquel momento.
Junto a Ricardo “el Gaucho” Soloa , colaboradores incansables del crecimiento de Merlo
A principios de la década del 70, Margarita se casa con Ricardo (“El Gaucho”) Soloa, con quien tiene 2 hijas. El matrimonio compra un lote en el ingreso a Merlo, en lo que hoy es el Barrio San Agustín.
En el lugar vivían sólo 6 familias: Lezcano. Rosales, Barzola, Cuello, Cabral y Romero. Con esfuerzo, dedicación y constancia edifican su casa. Entre vecinos trabajadores y familias formándose, fueron viendo y atendiendo en comunidad las necesidades del pequeño barrio. Merlo también crecía y ellos también fueron como tantos otros colaboradores incansables. Participaron en las mingas para construir el Balneario Municipal. Fueron fundadores de la Fiesta mayor Festival Valle del Sol, junto a tantas familias, que como hoy tienen asistencia perfecta.
En la década del 80, la casa de Margarita y Ricardo oficia de espacio para dar catecismo. En el comedor de su casa se dan las primeras misas y novenas al patrono del Barrio San Agustín. Organizaron eventos como el fogón de san Pedro y san Pablo. Para los festejos del Dia del niño, Margarita, junto a las otras mujeres del barrio, armaban pastelitos y chocolatadas para la celebración y conseguían premios para que cada niño tuviese un presente. Organizaron de la primera sociedad de fomento del barrio, la primera salita de primeros auxilios donde se colocaban inyecciones y se atendían heridas, quemaduras, etc. Consiguieron la primera cabina telefónica donde los vecinos podían comunicarse con su familia de otras provincias .
La casa Soloa-Oviedo siempre estuvo y está abierta para aquel que necesitara una charla, un mate, o uva del parral.
Hoy Margarita, con sus 84 años, 5 hijos, 16 nietos, 10 bisnietos, y muchos amigos continúa transitando la vida con sus manos abiertas y generosas.
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